¡NO! enamores a tus clientes

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Efectivamente, has leído bien, las próximas líneas son un alegato de porqué no debes intentar enamorar a tus clientes, sino que has de tratar de mantener con ellos una relación de amistad sincera, continua y recíproca. 

No quiere decir esto que las relaciones amorosas no contengan estas tres cualidades, sin embargo en su mayoría adolecen de alguna de ellas, provocando altibajos nada sanos para una relación a largo plazo.

La seducción, el camino para conseguir enamorar (tanto clientes como personas) busca mostrar lo bueno que uno tiene, ocultar lo que piensa que no va a gustar y tratar de “persuadir” a quien se intenta seducir con todos los argumentos de los que se disponga. Por su parte, en la amistad, no existe una intención forzada de forjar esa relación, sino que surge por una compatibilidad de caracteres de la que las dos partes se benefician.

business-links-between-businessmenPara ilustrar esta idea realiza el siguiente ejercicio mental; piensa en tus propios amigos, de los de verdad, de esos que se cuentan con los dedos de una mano, de aquellos con los que cuentas en lo malo y en lo bueno, de los que cuando vas a su casa le abres la nevera sin pedir permiso. 

Ahora quédate con uno, hazlo al azar o por mayor afinidad, e intenta recordar ese momento exacto en el que decidiste que iba a ser tu amigo…. ¿Ya? En efecto, no existe.

No hay un momento concreto, situación, palabra, mirada, etc. con la que decides tus amistades, al contrario que sí pasa (en ocasiones) en el enamoramiento. 

La relación con tus clientes debe ser de amistad, debe surgir de manera espontánea, forjarse de manera natural gracias a la compatibilidad con la personalidad de tu marca y basarse en multitud de pequeñas situaciones que den lugar a la necesidad por ambas partes de mantener esa relación a largo plazo, pues los dos obtienen beneficios.

Con el paso del tiempo la amistad se fortalece de manera continua y cuesta cada vez menos mantenerla, se compacta de manera natural incrementando la confianza de marca y cliente de forma simultánea y constante. Hazle ver a tu cliente que vas a estar ahí siempre que lo necesite, sea para adquirir tus productos o para aconsejar desinteresadamente sobre cualquier aspecto que le inquiete, tratando de ayudarle en todo momento, aun cuando su necesidad no tenga nada que ver con tu negocio.

Para mantener tus amistades basta con no perder el contacto, no importa la distancia ni el tiempo, a diferencia de en el amor. Puede que tus productos tengan años de vida, y que una vez hecha la compra no precise de tus servicios por un largo periodo de tiempo. No hay problema, si siente que estas presente y te preocupas por él, volverá a acudir a ti cuando lo precise. Mientras que si lo único que le sedujo fue un precio atractivo y desde entonces no te ha vuelto a ver, te olvidará cual ligue de una noche.

business-comunicationNo enamores a tus clientes, no trates de seducirlos con propuestas vacías de contenido, con el único propósito de provocar un “encuentro puntual”, ni bases tus relaciones con ellos en el atractivo de tus servicios. Muéstrales tus valores, lo que representas antes de lo que vendes, de forma que sea tu interior (el de tu marca) el que les llame la atención, el que les impulse a saber más de ti.

No enamores a tus clientes, y si lo haces, que comience por una amistad, pues sólo la complicidad que te aporta ese tipo de relación te permitirá celebrar bodas de plata y de platino, sin que ninguna de las dos partes se canse por el camino. 

Si te empeñas en enamorarlos, no dejes que la relación caiga en la rutina, si todo comenzó con una promoción, renuévala constantemente, si lo que inició la relación fue el atractivo de tus productos, adáptalos a la moda continuamente y no los dejes de mejorar por el hecho de haber “enganchado a uno”.

Puedes tener tantos amigos como desees, siempre y cuando seas capaz de mantener vivas estas relaciones. La amistad no precisa de contratos ni uniones explícitas, se percibe a simple vista en cualquier momento en el que ambas partes se juntan.

No te harán falta regalos, ni hacer concesiones por no discutir, ni tener celos de que otras marcas les puedan ofrecer lo que tú no les das, no existe la infidelidad en la amistad, cuando esta es de verdad.

Ya lo dice el dicho -“Quién tiene un amigo, tiene un tesoro”- Y en este contexto, se vuelve si cabe más literal